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El nuevo modelo de vida se caracteriza por una aceleración en todos los órdenes de nuestro acontecer, lo que supone intrínsecamente una necesidad de sintetizar al mínimo cualquier proceso, especialmente en la comunicación.

Sabido es que el Inglés es un idioma más contractivo y escueto que el Español.
Ej.: “Smartphone” = Teléfono inteligente.

Esta característica del idioma Inglés, junto al hecho de que la revolución digital (con toda una nueva terminología) proviene de países de habla inglesa, ha provocado un arrinconamiento del resto de las lenguas, al punto de que nuestros padres no lleguen a entender una lectura en determinado tipo de publicaciones, como son –entre otras- las especializadas en moda.

Desde esta plataforma recomendamos enriquecer nuestro conocimiento a través de cualquier vía, como puede ser el aprendizaje de otros idiomas (especialmente el Inglés, por su universalidad y por su importancia desde un punto de vista laboral y tecnológico). Pero al mismo tiempo entendemos que –como portadores de una cultura tan importante como la nuestra-, sepamos defender la pureza de nuestro idioma y distinguir cuando hablamos en una u otra lengua.

Para ayudar a no confundirlos, aquí publicamos diariamente una referencia que nos indica lo que es correcto distinguir para no caer en errores y esnobismos.

Extranjerismos y palabras invasivas
Entre todos (medios de comunicación, publicistas, y en general una gran mayoría de nosotros) estamos contribuyendo a la perversión de nuestra lengua universal a través de una progresiva invasión de palabras inglesas en nuestro vocabulario.

Debemos distinguir entre lo que es un “extranjerismo” (anglicismo, galicismo, germanismo, italianismo…), de lo que es un “intrusismo lexical” que se inocula en otra lengua, desplazando al término nativo. Ejemplos:

Ejemplos de “anglicismos”: “Fútbol”, “chute”, “gol”, (adaptaciones fonéticas al idioma español de palabras originalmente inglesas: “Football”, “shoot”, “goal”)

Ejemplos de “palabras intrusas”.- Tenemos dos situaciones:

1) Palabras para las que nuestro idioma NO ha creado una traducción específica y que han sido incorporadas a nuestro diccionario en su literalidad, como “TENIS” (aunque el original es “tennis”), “club”, “golf” o” rugby”.

2) Palabras para las que nuestro idioma SÍ tiene una traducción, pero nosotros utilizamos (cada vez más) en su versión original inglesa, como “basketball”, que en Español es “baloncesto”, o “volleyball”, que en español se dice “balón volea”.

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